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Eurovisión: La conquista de la Perestroika

Sunday, May 20th, 2007

Un año más, la representación de España en Festival de Eurovisión ha resultado pésima, cuando no patética, incluso valorándola con el optimismo del vaso medio lleno. Nuestra modesta petición de competir para ganar o por lo menos subir al podio alguna vez no parece ser importante para nuestra querida TVE. La vigésima posición de 24 posibles resultados de este año con el grupo D’Nash no dista mucho de lo conseguido en ediciones anteriores, una evidencia si recordamos temas como Bloody Mary de Las Ketchup, o Brujería de Son de Sol. Para no recordar. Así nos conformamos, sin entrar en competencia, si es que existiera en este concurso, porque se comenta sotto vocce cierto complot de los países del Este a fin de convertirlo en el Festival de Europa del Este: algo así como una perestroika pop, herencia musical de la política aperturista de Gorbachov: Estonia, Ucrania, Armenia, Bielorrusia… Ganó Serbia, al fin y al cabo casi una ex república más de aquel extenso mosaico soviético.

Televisión Española ha querido buscar una forma atractiva para seleccionar la canción y la imagen que represente a nuestro país en la Europa cantarina, con la idea de “potenciar” y “profesionalizar” el festival, pero intento tras intento todo ha quedado en una estética viciosa a la búsqueda de audiencia, al tiempo que se daba la espalda al acontecimiento y los resultados no cubrían las expectativas. TVE perdió audiencia tanto en las sesiones previas de selección como durante el concurso (28% de share frente al 80% conseguido con la actuación en 2002 de Rosa y su Europe’s living a celebration). Lo cual no deja de ser una contradicción cuando han sido precisamente los espectadores quienes han seleccionado la canción. Todas las circunstancias que acompañan al festival en España, desde las canciones aspirantes y la selección hasta la representación misma, han resultado nefastos, pues la pública no ha logrado ni que se cumpla siquiera con el mínimo objetivo de “quedar bien” en ese territorio ahora más amplio que nunca, que se extiende de norte a sur y de oeste a oriente hasta Turquía o Israel: ya medio mundo quiere pertenecer al viejo continente, está claro, ya sea por vía eurovisiva o a través de  precaria navegación en pateras y cayucos.

Ahora parece que TVE y nuestra música se han dado cuenta de que a veces es mejor dar un paso atrás y recuperar la antigua usanza, así que volveremos a la selección interna. Y por qué no volver a las raíces de la música española que se han perdido en los últimos años: ese flamenquito, una copla pantojil, la rumba made in Spain o aquellas baladas de desgarro y desamor que nos inundaban como una ola; por qué no volver al La La La ganador de 1968 con Massiel. Y volver, volver, volver, a tus brazos otra vez, o sea. En fin, mirando al pasado o encarando el futuro, de lo autóctono a la globalización, se admiten propuestas salvadoras y se ruega al personal poner velas a todo el santoral patrio con miras al próximo año. Inventemos un nuevo rock sinfónico, innovemos con un rap autonómico y triunfemos con un blues agropop. Es decir, vayamos a la conquista de la estepa siberiana, al descubrimiento de Laponia, al abordaje del Imperio Austro-Húngaro y a la cristianización del Oriente Próximo. O simplemente no vayamos.

Informe Semanal: Testimonio de la Historia

Saturday, May 12th, 2007

Varias generaciones de españoles se han hecho adultos viendo en La Primera de TVE1 el programa Informe Semanal, el más veterano de la cadena entre los que se emiten ahora, además de uno de los más rigurosos, premiados y prestigiosos. Desde los estertores del franquismo al Gobierno actual ha resistido censuras, transiciones, cambios de dirección, naufragios políticos y derivas sociales, además de algunos intentos de manipulación para favorecer intereses partidistas. Mal que bien, ahí ha estado al pie del cañón sin faltar a su cita, informándonos cada semana de lo más significativo de las noticias nacionales e internacionales, con un equipo variable que ha sabido mantener su espíritu periodístico. Hablamos de un clásico de la televisión, algo así como un Vivaldi de la caja tonta.

Nació en 1973 de la mano del Pedro Erquicia y en él han trabajado algunos de los mejores profesionales de la televisión española: Ramón Colom, Pedro Soler o Emilio Martínez Lázaro, pero también Manuel Leguineche –que nos llegaba a la pantalla viajando de guerra en guerra-; Rosa María Mateo –fijándose en nuestras retinas para siempre como la musa de la democracia- o Carmen Sarmiento –intrépida reportera que iba de tribu en poblado dispuesta a mostrarnos las injusticias-, y tantos otros. En realidad, este informativo nos ha ido contando el mundo, o más bien, nos ha mostrado una pluralidad de mundos dispares, a veces en la misma emisión. Un suponer: elecciones norteamericanas, el avance del sida en África Central, la caída del Muro de Berlín y la muerte de Lola Flores; cuando no tocaba esa semana la boda de la infanta Elena, el enésimo terremoto asiático, la fiesta de la Tomatina y el último golpe de Estado en Sudamérica. Y lo curioso es que ha conseguido integrar toda esa información sin que resulte chocante y nos ha ido sirviendo en vasos cortos un cóctel de nobles y plebeyos, de oriente y occidente, de libertades y barbarie, de lucha y derrota: así la propia Historia; porque ésta no es tanto lo que de verdad sucede en un tiempo determinado, sino lo que queda impreso o registrado de todo el Tiempo. Historia y Tiempo en mayúsculas, verdad a veces.

Por todo esto podemos decir que Informe Semanal ha creado un estilo propio, una forma de construir documentos para el registro histórico. No lo cuenta todo, no recoge todo, pero sí lo que se considera parte de la Historia, lo que será materia de estudio. Vicente Romero, reportero del programa durante 19 años, confesaba que “el gran reto de hoy en día es la ética y es una de las virtudes que Informe Semanal tiene”. Debido a su prestigio, ha habido intentos por parte de la privadas de imitar su formato. Por ejemplo, 7 Días, 7 Noches, de Antena 3 vino a ser un cutreinformesemanal de estilo apocalíptico, a años luz de su original y, claro, destinado a la desgracia: de emitirse de madrugada fue cayendo directo al cajón del olvido. Mientras que nuestro programa de sábado noche ha evolucionado y perdido gran parte de su audiencia, porque aquella España ávida de reportajes serios ha derivado en vorágine de medios y cadenas. Sin embargo, y a pesar de todo, seguimos apostando por este buque insignia del periodismo de calidad para una televisión pública que, además de prestar un servicio e informar, está obligada a dejar testimonio de este tiempo que es el nuestro.

Fabricando el miedo

Friday, April 27th, 2007

Los medios de comunicación audiovisuales son importantes productores y distribuidores de contenidos y significados, así como una fuente clara en la formación de la opinión pública que suele marcar en gran medida la agenda temática de la ciudadanía. No olvidamos que los medios muestran una realidad de lo real, pero no la realidad misma, y apenas permiten una mínima autonomía personal en un grupo reducido de personas, aquéllas capaces de realizar una lectura opuesta –David Morley- y selectiva, según factores determinantes como el contexto de la recepción. Teniendo en cuenta estas premisas, destacamos el poder decisivo que ostentan los medios para configurar la sociedad en sus esquemas mentales, preocupaciones, prejuicios y temores. En realidad, la violencia en los medios forma parte de una violencia cultural generalizada que se encuadra en un sistema económico y social con intereses propios. Desde el ámbito de la comunicación se ofrecen estereotipos, se trivializa la agresión, se infravaloran y airean las cuestiones privadas, se atemoriza a los ciudadanos con el espectáculo sesgado del dolor y el crimen y se utiliza hábilmente la desinformación. Al sistema global, en el fondo, le interesan dos aspectos básicos: mantener la economía de mercado y dominar la fuerza latente de las masas. Para conseguirlo sin grandes problemas, necesitan de la colaboración de las mismas, o más bien precisan mermar su resistencia. En este objetivo colaboran los medios, parte del mismo sistema y movidos por intereses similares. Estas cuestiones se exponen en el documental Bowling for Columbine de Michael Moore y han sido estudiadas por diferentes teóricos de la comunicación.

De acuerdo con el análisis de Pierre Bourdieu, la televisión (también la radio, añadimos) ejerce la violencia simbólica a través por ejemplo de los programas de sucesos donde los temas son tratados de forma sensacionalista -nos remitimos a Gente, de La Primera. La sangre, el sexo, el drama y el crimen también ocupan cada día las portadas de los informativos y son además elementos de distracción que “dejan de lado las noticias pertinentes que debería conocer el ciudadano para ejercer sus derechos democráticos”. Es decir, que los medios incluso pueden “ocultar mostrado”, dice Bourdieu, según lo demuestra la práctica común, al abordar los acontecimientos, de exponer lo más escabroso o espectacular, alejándose de la objetividad y lo real, cuando no procediendo a un tratamiento anecdótico del contenido. Ejemplos válidos: la desmesurada cobertura informativa que se ha ofrecido de la respuesta al precio de un café que dio el presidente de Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, anécdota que eclipsó por completo el resto de sus respuestas en temas de mayor calado; el seguimiento desmedido del asesinato de un alcalde en un pequeño pueblo de Huesca; o el espectáculo sobre la noticia más reciente acerca de la matanza en Virginia (en EEUU es todavía peor, todo el país está conmocionado y se extiende la idea de que el peligro acecha en cualquier parte, incluso en un campus universitario).

Por otro lado, queremos señalar que a esta violencia simbólica se suma la violencia visual que se observa en las imágenes impactantes que acompañan a las informaciones; y la violencia verbal, pues el uso del lenguaje no es ajeno a esta influencia: las imágenes se muestran con palabras aleccionadoras: matanza, escándalo, tumulto, fanatismo, etc. Algunos periodistas tampoco desdeñan el insulto gratuito y un tono de cruzada permanente, tal es el caso de Federico Jiménez Losantos desde los micrófonos de la COPE. O de la campaña orquestada desde esta cadena, junto a otras vías como el diario El Mundo, para fabricar una “teoría de la conspiración” en torno a los atentados terroristas del 11-M. Es más, en España el terrorismo de ETA se ha esgrimido desde los medios como el primer problema nacional (así se corrobora en algunas encuestas) cuando, sin despreciar su importancia, se trata de un tema que afecta a los españoles menos directamente que otros como la pérdida de poder adquisitivo, la vivienda o el paro.

En este panorama, los medios van fabricando una realidad amenazante y peligros ficticios o residuales. Más que informar sobre la violencia, practican la violencia e influyen en la percepción que se tiene de este concepto. Nos gustaría que, incluso a costa de los índices de audiencia, los medios fueran cuidadosos al editar y emitir ciertos contenidos particularmente susceptibles de interpretación y que atendieran más a la formación e información que al mero entretenimiento, el espectáculo morboso y la captación de un público inerme frente a su enorme poder de persuasión. Particularmente debiera tenerse en cuenta el proceso de tratamiento que se lleva a cabo usando las armas de la selección, el énfasis y la exclusión de lo noticiable. Y sobre todo se trata de una exigencia ética que debemos hacerle a nuestros medios públicos, es especial a Televisión Española.

Huida a empujones

Thursday, March 22nd, 2007

El incombustible Jesús Quintero ha acabado quemado y creemos que TVE ha tenido mucho que ver. Ese loco que llegó a la colina de La Primera con buenas intenciones y un programa bajo el brazo (La noche de Quintero) se ha ido ahora con insomnio y ansiedad, según las informaciones publicadas en los distintos medios de masas.

 Muchas son las razones que han podido provocar esta marcha repentina: una censura polémica (la de la entrevista a José Mª García), o quizás el constante cambio de horario (que tan mal nos sienta a todos) han forzado a este periodista nocturno a darse de baja definitivamente, por lo menos en TVE aunque nos gustaría que volviera de nuevo a Canal Sur, como vagamundo y perro verde, o quizás a la boca del lobo de Antena 3 tirando de su cuerda de presos, cadenas donde obtuvo tan buenos resultados. 

A unos les ha sorprendido, a otros les ha aliviado, pero los más valientes aseguran que este ejemplar caballo de batalla ha cedido a la presión de su jinete más público. El hueco de la noche más Quintera seguro que lo ocupa algún rantocillo, lo que no es tan seguro es que sea colorao. Ya que existen pocos comunicadores con un estilo tan personal y a la vez tan bueno.

        

Shall we dance?

Sunday, March 18th, 2007

Rosa LopezLa semana comienza marchosa y es que los famosos se ponen cada lunes a menear el esqueleto al ritmo de la música o, bueno, al menos que lo intentan. No hay que olvidar que, como bien dice Pablo Carrasco, el director de Antena y Contenidos de TVE, es “un grupo con buen sentido del humor y con poco sentido del ridículo”. Correcto y justificable comentario valorando los frecuentes pies izquierdos de las celebridades de Mira Quien Baila. Vista gorda a suponer, porque aquí lo importante no es ganar, sino quedar bien entre baile y baile, llevarte el público al bolsillo (un buen paso para los medio olvidados como Victoria Vera o a medio conocer como Carmen Janeiro) y recordarnos que Don Dinero beneficia a tantos que están diariamente bailando entre lobos.

La Primera apuesta en su prime time por este concurso de entretenimiento que se podría describir como amable, digno y familiar en comparación con los programas telepostmorten de las cadenas privadas. Nuestra TVE se viste de gala cada primera noche de la semana en un espectáculo que, a ritmos de viejo rock and roll, tangos de Gardel, salsa de Óscar de León e incluso hip hop de Beyoncé, no deja lugar a mucho morbo y especulación. Una apuesta arriesgada, pero esta vez parece que La Primera haya pagado bien su butaca.

Ciertamente, no es plato para todos los gustos, pero conquista a mucho público (de antaño, de ahora y de aquellos que serán nuestro futuro en los Campeonatos de Baile en la vecina Torremolinos) y, por los buenos resultados que ha dado, ya va por su quinta edición. Si a eso se le suma que el punta-tacón-punta del ganador, las valoraciones (penosas la mayoría) de un jurado no muy entendido en la materia y las improvisaciones de su presentadora Anne Igartiburu sirven para ayudar a las apadrinadas ONGs de los conocidos concursantes, este programa añade cierto virtuosismo y grandeza a su mero fin de programa pasatiempo.

Concursantes 5ª Edicion