Informe Semanal: Testimonio de la Historia

Varias generaciones de españoles se han hecho adultos viendo en La Primera de TVE1 el programa Informe Semanal, el más veterano de la cadena entre los que se emiten ahora, además de uno de los más rigurosos, premiados y prestigiosos. Desde los estertores del franquismo al Gobierno actual ha resistido censuras, transiciones, cambios de dirección, naufragios políticos y derivas sociales, además de algunos intentos de manipulación para favorecer intereses partidistas. Mal que bien, ahí ha estado al pie del cañón sin faltar a su cita, informándonos cada semana de lo más significativo de las noticias nacionales e internacionales, con un equipo variable que ha sabido mantener su espíritu periodístico. Hablamos de un clásico de la televisión, algo así como un Vivaldi de la caja tonta.

Nació en 1973 de la mano del Pedro Erquicia y en él han trabajado algunos de los mejores profesionales de la televisión española: Ramón Colom, Pedro Soler o Emilio Martínez Lázaro, pero también Manuel Leguineche –que nos llegaba a la pantalla viajando de guerra en guerra-; Rosa María Mateo –fijándose en nuestras retinas para siempre como la musa de la democracia- o Carmen Sarmiento –intrépida reportera que iba de tribu en poblado dispuesta a mostrarnos las injusticias-, y tantos otros. En realidad, este informativo nos ha ido contando el mundo, o más bien, nos ha mostrado una pluralidad de mundos dispares, a veces en la misma emisión. Un suponer: elecciones norteamericanas, el avance del sida en África Central, la caída del Muro de Berlín y la muerte de Lola Flores; cuando no tocaba esa semana la boda de la infanta Elena, el enésimo terremoto asiático, la fiesta de la Tomatina y el último golpe de Estado en Sudamérica. Y lo curioso es que ha conseguido integrar toda esa información sin que resulte chocante y nos ha ido sirviendo en vasos cortos un cóctel de nobles y plebeyos, de oriente y occidente, de libertades y barbarie, de lucha y derrota: así la propia Historia; porque ésta no es tanto lo que de verdad sucede en un tiempo determinado, sino lo que queda impreso o registrado de todo el Tiempo. Historia y Tiempo en mayúsculas, verdad a veces.

Por todo esto podemos decir que Informe Semanal ha creado un estilo propio, una forma de construir documentos para el registro histórico. No lo cuenta todo, no recoge todo, pero sí lo que se considera parte de la Historia, lo que será materia de estudio. Vicente Romero, reportero del programa durante 19 años, confesaba que “el gran reto de hoy en día es la ética y es una de las virtudes que Informe Semanal tiene”. Debido a su prestigio, ha habido intentos por parte de la privadas de imitar su formato. Por ejemplo, 7 Días, 7 Noches, de Antena 3 vino a ser un cutreinformesemanal de estilo apocalíptico, a años luz de su original y, claro, destinado a la desgracia: de emitirse de madrugada fue cayendo directo al cajón del olvido. Mientras que nuestro programa de sábado noche ha evolucionado y perdido gran parte de su audiencia, porque aquella España ávida de reportajes serios ha derivado en vorágine de medios y cadenas. Sin embargo, y a pesar de todo, seguimos apostando por este buque insignia del periodismo de calidad para una televisión pública que, además de prestar un servicio e informar, está obligada a dejar testimonio de este tiempo que es el nuestro.

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